De aquí y de allá
El llamado a marchar hacia el Palacio Federal Legislativo por parte de la Oposición liderada por Juan Guaidó tiene el reto de desenmohecer la calle y comenzar a dar demostraciones de liderazgo interno.
Esto parece ser el paso que termine de respaldar la tarea cumplida en la gira internacional que realizó hace un mes y puso en evidencia el respaldo de los países más poderosos de occidente.
El Grupo de los 7, con la excepción de Italia respalda y reconoce a Guaidó como presidente interino de Venezuela, lo que hace que el trabajo hacia la cara externa parezca completado.
Le toca jugar a Guaidó tras que Trump haya dicho en el discurso de más importante de un presidente de los Estados Unidos que tenía como meta «aplastar» la «tiranía» del presidente socialista Nicolás Maduro.
Esta acción de líder de la Oposición es vista la carta que toca jugar a lo interno para lograr activar la presión que obligue, a lo que los politólogos llama la coalición dominante, reaccione y decida negoaciar.
La demostración de fuerza es indispensable para detener la caída en la encuestas.
Guaidó tiene a su favor un entorno económico y social de descontento generalizado, incluso hacia lo interno del chavismo, pero esto debe ser refrendado con una demostración de fuerza “en el terreno”.
Debe tratar de reeditar las manifestaciones que le dieron la popularidad el año pasado cuando se proclamó de cómo presidente interino y planteo lo que se ha denominado el mantra: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.
El “punch” de Guaidó fue disminuyendo al no cumplirse el ofrecimiento de corto plazo de nuevas elecciones sin Maduro. A 2019, la popularidad de Guaidó cayó de 63% a 38,9%, según la encuestadora Datanálisis.
El politólogo Ricardo Sucre sostiene que al no sacar rápidamente a Maduro, a gente no se involucra “porque se le dijo una cosa y no se consiguió».
Contra Guaidó atenta la poca visibilidad de Guaidó, reconoce Sucre, porque la convocatoria de cómo la marcha de mañana se hacen por redes sociales y no tienen cabida en los medios privados ni qué decir en la televisión estatal.
A favor
El descontento con la situación económica y social crea un caldo de cultivo para generar un reacción de cuestionamiento a la gestión del Gobierno de Maduro que controla la Fuerza Armada, el territorio y la burocracia estatal.
Distintos gremios se han sumado a la convocatoria. Estudiantes, enfermeras, médicos, trabajadores del sector educación han llamado a sumarse a la protesta que plantea llevar un pliego conflictivo de los problemas más agudos que tiene la sociedad venezolana.
Esta es la tarea interna que realiza la Oposición, mientras recibe nuevamente el respaldo de Estados Unidos al ser público y notorios los encuentros de Donald Trump con los jefes de Estado de Colombia y Brasil, precisamente para hablar de Venezuela.
El sábado en una reunión con el sector sindical Guaidó dijo: «No hay más que esperar. Es momento de acción. Hemos construido mayoría. Esa mayoría hay que consolidarla para enfrentar a esa dictadura que hoy solo domina el terror».
Guaidó dijo que todos deben salir a la calle para «liberar a Venezuela».
Se muestra alerta ante lo que puede hacer el chavismo como respuesta a la manifestación, puesto que ya llamó movilización para el mismo día y con el mismo destino.
Mañana hay nueva medición de fuerzas, en las que Guaidó está en desventaja ante la poderosa maquinaria del Estado puesta al servicio del partido de Gobierno. Además también tiene en contra, la no menos poderosa la estructura de amedrentamiento que lideran civiles armados.
Guaidó tiene el reto y parece decidido a superarlo. Hay que esperar por os acontecimientos