¿Qué le pide Bachelet a Maduro?

De aquí y de allá

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos vuelve a cuestionar al Gobierno y la gestión de Nicolás Maduro y sigue exigiendo que cesen las irregularidades que ha venido denunciando.

Con un equipo en el terreno insistió en el tema de los presos políticos y exigió que sin condiciones se liberen a quienes han sido privados de su libertad por tratar de ejercer sus derechos.

No se podrá decir que Bachelet no ha reconocido algunas concesiones hechas por el Ejecutivo pero acota que el organismo al que representa está lejos de esta satisfecho con los resultados.

En su intervención ante la primera sesión anual del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra recordó que el comité de coordinación entre ambas partes he recogido más de 130 casos de presuntas violaciones de los derechos humanos contra personas detenidas.

Las agencias internacionales de noticias como la española Efe rebotaron esta frase de la Alta Comisionada. “Tomo nota de la excarcelación de 14 personas en enero y reitero mi llamado a liberar incondicionalmente a todas las personas detenidas por motivos políticos».


La delegación de Maduro replicó que «no existen personas detenidas por motivos políticos». Mantuvo su posición sobre las dudas que tienen de la objetividad de los informes de la oficina dirigida por Bachelet y sostuvieron que esos 130 casos a los que hace referencia Bachelet «ya han sido oportunamente atendidos».


«El personal de la alta comisionada ha podido constatar que la situación de los derechos humanos en Venezuela dista del panorama que dibuja un grupo de gobiernos en este Consejo para rendir pleitesía a su amo en Norteamérica», Dijeron los representantes de Venezuela en el foro.

El reclamo

Bachelet y su equipo se han nutrido de información de Organizaciones No Gubernamentales como Provea que ha señalado que en los primeros nueves de 2019 se denunciaron 34 casos de torturas que que incluían a más de 500 víctimas identificadas

Los datos surgieron de los registros de la prensa y recopilación de denuncias recibidas por esta organización entre enero y septiembre del año pasado.

“Esta cifra representa un aumento de 508,25% en el número de víctimas contabilizadas respecto a los 12 meses del año 2018”, lo que se dibuja como la cifra más alta registrada por Provea en 31 años de monitoreo”, señalaron los voceros de esta ONG.

Esa es apenas un botón de la muestra y se hace importante recordar lo que reclamo la Alta Comisionada desde Marzo pasado.

En esa ocasión la apertura fue: “Estoy profundamente preocupada por la magnitud y la gravedad del impacto de la crisis actual en los derechos humanos, que también es un factor desestabilizador preocupante en la región”.

  
Más delante indicó que el disfrute de los derechos económicos y sociales seguía deteriorándose al compararse con 2018, “cuando publicamos por última vez un informe sobre Venezuela”.

Llamó la atención sobre la atención a los sectores vulnerables entre los que incluyó a los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los pueblos indígenas.

“Las condiciones de vida extremas obligaron a un número significativo del pueblo indígena warao a cruzar la frontera hacia Brasil en busca de alimentos, atención médica y otros servicios básicos. El alcance y la gravedad de la crisis en los alimentos, la atención de la salud y los servicios básicos no han sido plenamente reconocidos por las autoridades, por lo que las medidas que han adoptado han sido insuficientes”, cuestionó Bachelet.

Otro de los reclamos hechos y que aun se mantiene se refiere al estado de los servicios y llamó la atención sobre el acceso de las personas a los alimentos, el agua y los medicamentos, que fue agravado por el mega apagón y sus consecuencias después del 7 de marzo.

“La escasez de agua, la escasez de gas natural y el colapso del transporte público también continúan afectando a muchas personas y, junto con la hiperinflación, generan condiciones económicas extremas que han provocado miles de protestas sociales”, sentenciaba Bachelet.

Así pues insistió en los problemas de la atención de la salud, carente de insumos en centros de atención.

Hizo a alusión a que “más de 1 millón de niños ya no asisten a la escuela, principalmente debido al hecho de que los padres no pueden alimentar a sus hijos con el desayuno, el fracaso de los programas de alimentación de las escuelas y la falta de transporte público asequible, así como la ausencia de docentes y profesionales afines, muchos de los cuales han salido del país”.

Esto fue cuestionamiento muy rudo para un Gobierno que sostiene que está alineado con la defensa de los valores socialistas en el entendido de velar por hacer equitativa la atención y el reparto de la riqueza del país.

En lo político

Bachelet insiste en la preocupación por la reducción del espacio democrático, y mantiene hasta ahora su crítica a lo que denomina “criminalización continua de la protesta pacífica y la disidencia”.

Asimismo mantiene su llamado de atención sobre el tema de de posibles ejecuciones extrajudiciales por parte de los organismos de seguridad alertó sobre las actuaciones de las FAES.

E su informe aseguró que en 2018 “mataron al menos a 205 personas. Según informes, otras 37 fueron asesinadas en enero de 2019 en Caracas. Parece que algunos de estos asesinatos han seguido un patrón similar. Se llevan a cabo durante los allanamientos ilegales a las casas realizados por la FAES, que posteriormente informan de la muerte como resultado de un enfrentamiento armado, aunque los testigos informan que las víctimas estaban desarmadas”.

Alineado con este reclamo hizo énfasis en la presión sobre la libertad de expresión y de prensa en en el país.

Mostró su preocupación sobre el uso arbitrario de la ley contra el odio, adoptada en noviembre de 2017, para procesar a comunicadores sociales, líderes de la oposición y cualquier persona que exprese opiniones disidentes.

Esta situación que retrató la llevó al tema de la diáspora.

“Como resultado directo de esta profunda crisis de derechos humanos, más de 3 millones de personas han huido de Venezuela en busca de alimentos, atención médica, trabajo y protección. Muchos se van en salud precaria y con pocos o ningún recurso financiero; sus dificultades se ven agravadas por las antiguas prácticas de extorsión y apropiación por parte de algunos guardias fronterizos. Los venezolanos también enfrentan enormes obstáculos para obtener documentación que facilite la migración regular y el acceso a la educación o al trabajo en otros países”, sentenció en marzo de 2019.

La oficina de Bachelet mantiene el cuestionamiento a Maduro y también sostiene la posición de que la salida a esta situación pasa un acuerdo común sobre una solución política por parte de todas las partes interesadas, con acciones para mejorar una amplia gama de cuestiones urgentes de derechos humanos.

Según Bachelet el Gobierno de Maduro sigue en mora con los Derechos Humanos y con los reclamos hechos por su oficina ya que hasta ahora las respuestas no están a la altura de la crisis que enfrenta Venezuela.

Informe de la Comisión Preliminar de Postulaciones del Elecciones fue aprobado por la AN

De aquí y de allá

La Asamblea Nacional aprobó el informe presentado por la Comisión Preliminar de Postulaciones Electorales, luego de que se cubrió el paso de escoger los 10 representantes civiles que integrarán el cuerpo colegiado que escogera los nombres de quienes deben integrar el nuevo Consejo nacional Electoral. 

“Este informe pretende ser uno de los primeros esfuerzos para conquistar elecciones libres”, dijo el parlamentario Angel Medina, miembro de la comisión.

En ese sentido, destacó que hay que conquistar elecciones libres por lo que se ha propuesto una ruta para conquistar elecciones libres, tener un nuevo CNE elegido por la plenaria. 

“Una elección libre es aquella que no tenga presos políticos, que no tenga inhabilitados, que los partidos sean representados por sus auténticos miembros”, aseveró. 

Desde el lado del chavismo el diputado Julio Chávez, también informó que la bancada del partido de Gobierno daba su visto bueno a lo que fuera aprobado por esta instancia.

Parlamento venezolano se divide en “tres divinas personas” sin un Dios

De aquí y de allá

El escenario parlamentario de Venezuela está desdibujado, partido en tres partes en donde el debate, esencia misma de un Poder Legislativo, es inexistente.

Tres escenarios en donde se refleja la desintitucionalización del país y donde, por la fuerza de los hechos, se impone la voluntad de quienes ostentan el control del territorio, de la burocracia del Estado, apalancados en la Fuerza Armada.

Así hay tres divinas personas que no puede fundirse en un único Dios verdadero, como enseña la tradición cristiana. Por el contrario, generan una enorme dispersión en los hijos de Dios que viven en este territorio llamado Venezuela.

El paisaje está marcado y sobresalen tres nombres: Juan Guaidó, Diosdado Cabello y Luis Parra.

En esta esquina (A control remoto)

Juan Guaidó con un grupo de 100 diputados, que ha trabajado en justificar mediáticamente su existencia y asistencia a las sesiones que preside, se asume como presidente de la Asamblea Nacional, reelecto.

Infructuosamente ha tratado de recuperar el espacio tradicional de funcionamiento del Poder Legislativo y ha sido repelido por la fuerzas del orden público que están bajo las órdenes del Gobierno Nacional que controla Nicolás Maduro.

Los llamados Colectivos del chavismo, que funcionan como una especie de aparato alternativo de amedrentamiento a los opositores, también ponen su grano de arena para mantener a Guaidó lejos del centro de Caracas.

El espacio lo ocupan parlamentarios disidentes de la oposición y la bancada del Psuv con sus aliados. Este grupo nombró como presidente a Luis Parra, quien ganó su curul en las elecciones parlamentarias pasadas levantando consignas contra el chavismo desde el partido Primero Justicia.

Guaidó tuvo que hacer maletas y tomar a su mayoría opositora y habilitar espacios fuera del Palacio Federal Legislativo y llamar al parlamentarismo de calle.

Así ha paseado desde la sede del diario El Nacional,  el Anfiteatro de El Hatillo, la Plaza Bolívar de Chacao o el teatro de San Antonio de los Altos.

El trabajo político más importante que se han trazado es demostrar que tienen el quórum suficiente para sesionar.


Al comenzar la sesiones se debaten propuestas de ley que no se hacen efectivas. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que no es reconocido por la Asamblea mayoritaria, impide su ejecución, mientras ellos cubren los protocolos de funcionamiento con la intención de que quede constancia del funcionamiento.

La idea es cumplir con las actuaciones de rigor para que cuando cese la usurpación de los poderes públicos”, esté listo el andamiaje legal que sustente el cabio político emiten documentos como si se encontraran en la sede de la AN.

¿Debate? Para nada. En esta instancia todos están de acuerdo igual que el chavismo en la Asamblea Nacional Constituyente

Su gran arma es el reconocimiento internacional que posee. Es reconocido como el parlamento legítimo por casi 60 países, que también asumen a Juan Guaidó como mantadatrio interino de de Venezuela.

¿El problema?  Su gestión no se refleja en las soluciones urgentes que requieren los venezolanos respecto al los temas económicos y sociales que lo agobian.

En la otra esquina

Si Guaidó está fuera del Hemiciclo, Diosdado Cabello está instalado en el espacio tradicional del Poder Legislativo.

Desde allí funciona la Asamblea Nacional Constituyente. Roja rojita, como la Pdvsa de Rafael Ramírez.

No tiene el reconocimiento de las poderosas naciones del Grupo de los 7, que ven el Guaidó y su grupo del parlamento como el equipo legítimo de Gobierno, pero de hecho impone las reglas de juego, incluso a Maduro, porque es “plenipotenciaria y supra constitucional”.

Desde allí se legisla, el Presidente rinde cuentas y determina si se allana la inmunidad de algún parlamentario.


Tampoco se debate. Aquí todos están de acuerdo en que el enemigo es «el imperialismo» y quienes no están allí son sus «lacayos y cipayos».


Las leyes que se aprueban y los decretos constituyentes se publican de manera irregular y se le cuestiona que no haya claridad en el trabajo de la reforma o redacción de una nueva Constitución, que es en esencia el objetivo de una Asamblea Constituyente.

Ante este cuestionamiento el chavismo se defiente y argumenta que la ANC tiene una nueva misión: “Darle paz al país y eso lo hemos logrado”, sentenció en su momento el constituyente  Alberto Aranguibel.

¿Quién es el tercero?

Y el tercero en discordia es un grupo complicado de definir.

Son opositores, apoyados por el chavismo, lo que suena anti natura.

Incluso son apoyados por algunos constituyentes que se incorporaron por haber sido electos como diputados. Eso fue parte de un acuerdo, incluso con Guaidó y su gente.

Allí destacan las figuras de Luis Parra, quien se salió de la línea del partido Primero Justicia y José Brito de Voluntad Popular.

Ninguno de los dos es aceptado en su partidos de origen y los consideran traidores. Señalan que fueron alcanzados por lo que fue llamada “La Operación Alacrán”, que presuntamente lideró un operador político del chavismo: David De Lima.

Estos diputados son acusados por la oposición mayoritaria de corruptos y de haber recibido dinero para dividir a “la verdadera oposición al régimen”

Parra es reconocido por Maduro, por la ANC y los medios del Estado le dan tribuna y cobertura a sus intervenciones.

Lo consideran opositor y Parra se esmera es decir que está confrontando al “régimen autoritario y corrupto”, si embargo acota que para salir de la crisis hay que negociar con tienen fácticamente tienen el poder.

Parra y su AN se mueve a contramano de Guaidó y se esmera en hacer ver que tienen una asistencia suficiente para tener legitimidad. Sin embargo, ni con el apoyo de los medios oficiales han logrado dar una prueba incontrovertible del quorum parlamentario.

En este caos se mueve el parlamento venezolano. Las luces del show político se concentran sobre esta pelea, mientras los problemas cotidianos de los venezolanos no consiguen canalizarse y la gente sigue a la espera.