Guaidó saldrá del escenario político

Juan Barreto asegura que “la oposición extremista” ha dado las excusas para tapar el fracaso de Maduro

Para el dirigente del partido REDES es solo cuestión de tiempo la salida de Juan Guaidó de la arena política y augura una “pobre herencia” de su actuación política.

“En algún momento Guaidó saldrá del escenario, como ocurrió con “los Héroes d la Plaza Altamira”. ¿Que dejará? Bloqueo, sanciones, pérdida de Citgo, de monómeros, recursos del país secuestrados, más miseria”, sentencia el dirigente.

Alerta que Maduro se ve fortalecido por los últimos eventos que se han registrado en el país y está “mandando con excusas perfectas para tapar su fracaso”.

En línea con el comunicado emitido por su partido REDES el día de ayer señaló que la Operación Gedeón “le hace un favor al Gobierno al facilitarle la deriva autoritaria y represiva que le caracteriza”.

El reto que tiene Guaidó el 10 de marzo

De aquí y de allá

El llamado a marchar hacia el Palacio Federal Legislativo por parte de la Oposición liderada por Juan Guaidó tiene el reto de desenmohecer la calle y comenzar a dar demostraciones de liderazgo interno.

Esto parece ser el paso que termine de respaldar la tarea cumplida en la gira internacional que realizó hace un mes y puso en evidencia el respaldo de los países más poderosos de occidente.

El Grupo de los 7, con la excepción de Italia respalda y reconoce a Guaidó como presidente interino de Venezuela, lo que hace que el trabajo hacia la cara externa parezca completado.

Le toca jugar a Guaidó tras que Trump haya dicho en el discurso de más importante de un presidente de los Estados Unidos que tenía como meta «aplastar» la «tiranía» del presidente socialista Nicolás Maduro.

Esta acción de líder de la Oposición es vista la carta que toca jugar a lo interno para lograr activar la presión que obligue, a lo que los politólogos llama la coalición dominante, reaccione y decida negoaciar.

La demostración de fuerza es indispensable para detener la caída en la encuestas.

Guaidó tiene a su favor un entorno económico y social de descontento generalizado, incluso hacia lo interno del chavismo, pero esto debe ser refrendado con una demostración de fuerza “en el terreno”.

Debe tratar de reeditar las manifestaciones que le dieron la popularidad el año pasado cuando se proclamó de cómo presidente interino y planteo lo que se ha denominado el mantra: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

El “punch” de Guaidó fue disminuyendo al no cumplirse el ofrecimiento de corto plazo de nuevas elecciones sin Maduro. A 2019, la popularidad de Guaidó cayó de 63% a 38,9%, según la encuestadora Datanálisis.

El politólogo Ricardo Sucre sostiene que al no sacar rápidamente a Maduro, a gente no se involucra “porque se le dijo una cosa y no se consiguió».

Contra Guaidó atenta la poca visibilidad de Guaidó, reconoce Sucre, porque la convocatoria de cómo la marcha de mañana se hacen por redes sociales y no tienen cabida en los medios privados ni qué decir en la televisión estatal.

A favor

El descontento con la situación económica y social crea un caldo de cultivo para generar un reacción de cuestionamiento a la gestión del Gobierno de Maduro que controla la Fuerza Armada, el territorio y la burocracia estatal.

Distintos gremios se han sumado a la convocatoria. Estudiantes, enfermeras, médicos, trabajadores del sector educación han llamado a sumarse a la protesta que plantea llevar un pliego conflictivo de los problemas más agudos que tiene la sociedad venezolana.

Esta es la tarea interna que realiza la Oposición, mientras recibe nuevamente el respaldo de Estados Unidos al ser público y notorios los encuentros de Donald Trump con los jefes de Estado de Colombia y Brasil, precisamente para hablar de Venezuela.

El sábado en una reunión con el sector sindical Guaidó dijo: «No hay más que esperar. Es momento de acción. Hemos construido mayoría. Esa mayoría hay que consolidarla para enfrentar a esa dictadura que hoy solo domina el terror».

Guaidó dijo que todos deben salir a la calle para «liberar a Venezuela».

Se muestra alerta ante lo que puede hacer el chavismo como respuesta a la manifestación, puesto que ya llamó movilización para el mismo día y con el mismo destino.

Mañana hay nueva medición de fuerzas, en las que Guaidó está en desventaja ante la poderosa maquinaria del Estado puesta al servicio del partido de Gobierno. Además también tiene en contra, la no menos poderosa la estructura de amedrentamiento que lideran civiles armados.

Guaidó tiene el reto y parece decidido a superarlo. Hay que esperar por os acontecimientos

Parlamento venezolano se divide en “tres divinas personas” sin un Dios

De aquí y de allá

El escenario parlamentario de Venezuela está desdibujado, partido en tres partes en donde el debate, esencia misma de un Poder Legislativo, es inexistente.

Tres escenarios en donde se refleja la desintitucionalización del país y donde, por la fuerza de los hechos, se impone la voluntad de quienes ostentan el control del territorio, de la burocracia del Estado, apalancados en la Fuerza Armada.

Así hay tres divinas personas que no puede fundirse en un único Dios verdadero, como enseña la tradición cristiana. Por el contrario, generan una enorme dispersión en los hijos de Dios que viven en este territorio llamado Venezuela.

El paisaje está marcado y sobresalen tres nombres: Juan Guaidó, Diosdado Cabello y Luis Parra.

En esta esquina (A control remoto)

Juan Guaidó con un grupo de 100 diputados, que ha trabajado en justificar mediáticamente su existencia y asistencia a las sesiones que preside, se asume como presidente de la Asamblea Nacional, reelecto.

Infructuosamente ha tratado de recuperar el espacio tradicional de funcionamiento del Poder Legislativo y ha sido repelido por la fuerzas del orden público que están bajo las órdenes del Gobierno Nacional que controla Nicolás Maduro.

Los llamados Colectivos del chavismo, que funcionan como una especie de aparato alternativo de amedrentamiento a los opositores, también ponen su grano de arena para mantener a Guaidó lejos del centro de Caracas.

El espacio lo ocupan parlamentarios disidentes de la oposición y la bancada del Psuv con sus aliados. Este grupo nombró como presidente a Luis Parra, quien ganó su curul en las elecciones parlamentarias pasadas levantando consignas contra el chavismo desde el partido Primero Justicia.

Guaidó tuvo que hacer maletas y tomar a su mayoría opositora y habilitar espacios fuera del Palacio Federal Legislativo y llamar al parlamentarismo de calle.

Así ha paseado desde la sede del diario El Nacional,  el Anfiteatro de El Hatillo, la Plaza Bolívar de Chacao o el teatro de San Antonio de los Altos.

El trabajo político más importante que se han trazado es demostrar que tienen el quórum suficiente para sesionar.


Al comenzar la sesiones se debaten propuestas de ley que no se hacen efectivas. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que no es reconocido por la Asamblea mayoritaria, impide su ejecución, mientras ellos cubren los protocolos de funcionamiento con la intención de que quede constancia del funcionamiento.

La idea es cumplir con las actuaciones de rigor para que cuando cese la usurpación de los poderes públicos”, esté listo el andamiaje legal que sustente el cabio político emiten documentos como si se encontraran en la sede de la AN.

¿Debate? Para nada. En esta instancia todos están de acuerdo igual que el chavismo en la Asamblea Nacional Constituyente

Su gran arma es el reconocimiento internacional que posee. Es reconocido como el parlamento legítimo por casi 60 países, que también asumen a Juan Guaidó como mantadatrio interino de de Venezuela.

¿El problema?  Su gestión no se refleja en las soluciones urgentes que requieren los venezolanos respecto al los temas económicos y sociales que lo agobian.

En la otra esquina

Si Guaidó está fuera del Hemiciclo, Diosdado Cabello está instalado en el espacio tradicional del Poder Legislativo.

Desde allí funciona la Asamblea Nacional Constituyente. Roja rojita, como la Pdvsa de Rafael Ramírez.

No tiene el reconocimiento de las poderosas naciones del Grupo de los 7, que ven el Guaidó y su grupo del parlamento como el equipo legítimo de Gobierno, pero de hecho impone las reglas de juego, incluso a Maduro, porque es “plenipotenciaria y supra constitucional”.

Desde allí se legisla, el Presidente rinde cuentas y determina si se allana la inmunidad de algún parlamentario.


Tampoco se debate. Aquí todos están de acuerdo en que el enemigo es «el imperialismo» y quienes no están allí son sus «lacayos y cipayos».


Las leyes que se aprueban y los decretos constituyentes se publican de manera irregular y se le cuestiona que no haya claridad en el trabajo de la reforma o redacción de una nueva Constitución, que es en esencia el objetivo de una Asamblea Constituyente.

Ante este cuestionamiento el chavismo se defiente y argumenta que la ANC tiene una nueva misión: “Darle paz al país y eso lo hemos logrado”, sentenció en su momento el constituyente  Alberto Aranguibel.

¿Quién es el tercero?

Y el tercero en discordia es un grupo complicado de definir.

Son opositores, apoyados por el chavismo, lo que suena anti natura.

Incluso son apoyados por algunos constituyentes que se incorporaron por haber sido electos como diputados. Eso fue parte de un acuerdo, incluso con Guaidó y su gente.

Allí destacan las figuras de Luis Parra, quien se salió de la línea del partido Primero Justicia y José Brito de Voluntad Popular.

Ninguno de los dos es aceptado en su partidos de origen y los consideran traidores. Señalan que fueron alcanzados por lo que fue llamada “La Operación Alacrán”, que presuntamente lideró un operador político del chavismo: David De Lima.

Estos diputados son acusados por la oposición mayoritaria de corruptos y de haber recibido dinero para dividir a “la verdadera oposición al régimen”

Parra es reconocido por Maduro, por la ANC y los medios del Estado le dan tribuna y cobertura a sus intervenciones.

Lo consideran opositor y Parra se esmera es decir que está confrontando al “régimen autoritario y corrupto”, si embargo acota que para salir de la crisis hay que negociar con tienen fácticamente tienen el poder.

Parra y su AN se mueve a contramano de Guaidó y se esmera en hacer ver que tienen una asistencia suficiente para tener legitimidad. Sin embargo, ni con el apoyo de los medios oficiales han logrado dar una prueba incontrovertible del quorum parlamentario.

En este caos se mueve el parlamento venezolano. Las luces del show político se concentran sobre esta pelea, mientras los problemas cotidianos de los venezolanos no consiguen canalizarse y la gente sigue a la espera.